En la actualidad, se utilizan el maíz y la soya en la producción de etanol y agrodiesel, (biocombustibles), por lo que los precios de los insumos utilizados en las dietas para la alimentación animal se han incrementado. Esto afecta la producción de proteína de origen animal, básica y necesaria para la alimentación humana (Simol et al. 2012).
La utilización de fuentes arbóreas, en especies monogástricas, se ha convertido en una estrategia válida (Dale 2007), sobre todo en los países tropicales, donde se encuentra elevada producción de biomasa vegetal, que pudiera permitir la reducción de la utilización de fuentes de alimento procedentes de otras regiones (Roa 2011).
La morera es una de las arbustivas forrajeras que se adapta mejor al trópico y subtrópico. Presenta alto contenido de proteínas (15 - 35 %), minerales (2.42 - 4.71 %), Ca (2.96 %), P (0.23-0.97) y energía metabolizable (EM) (9.4 MJ/kg) (Srivastava et al. 2006). Sin embargo, según Savón (2005), la utilización de estos alimentos fibrosos tropicales presenta varias limitaciones, como la caracterización incompleta de su contenido de nutrientes, la presencia de metabolitos secundarios y el alto contenido de pared celular. Estas características pudieran influir en los procesos digestivos y en el comportamiento zootécnico de aves, cerdos, conejos y cuyes que reciben estas fuentes.
El objetivo de este estudio fue evaluar el efecto de la harina de hojas de morera (Hhmo) en la retención aparente de nutrientes, comportamiento productivo, rendimiento y calidad de la canal de pollos cuello desnudo heterocigotos.
Materiales y Métodos
Ubicación, suelo y siembra de las plantas. Esta investigación se realizó en la Universidad Técnica Estatal de Quevedo, Ecuador, ubicada a 01°06’ latitud sur y 79°29’ latitud oeste, a 75 msnm, con temperatura promedio anual de 24.7 °C; 87 % de humedad relativa; 2613 mm de precipitación, 886 h de heliofanía anual y suelo areno-limo-arcilloso.
Se sembraron 5000 m2 de morera, con estacas de 40 cm, a razón de 40 cm entre plantas y un metro entre surcos. Las plantas tuvieron un año de establecimiento y se fertilizaron con abono natural. Para los análisis químicos, se tomaron seis muestras por edad (30, 45 y 60 d de rebrote) (1 kg/edad/muestra) que fueron enviadas al labotratorio. Por su mayor contenido proteico, se utilizaron las de 45 d.
Obtención de la harina de hojas de morera (Hhmo).El proceso de secado de las hojas de morera se realizó bajo techo, sobre piso de cemento durante tres días. Cada día se voltearon en tres momentos para lograr que se secaran de modo uniforme. Se procedió a moler en molino de martillo, marca Henkel 2040, con capacidad para 30 kg y criba de 1 mm. La composición química promedio de las hojas de morera, de 45 d de rebrote fue (%): 92.81 MS, 24.78 PB, 2.96 Ca, 0.38 P, 39.54 FND, 27.0 FAD, 17.5 hemicelulosa, 12.4 celulosa, 6.10 lignina y 8.74 MJ/kg EM. Para este estudio, los animales consumieron cuatro dietas (tratamientos) para las etapas de crecimiento y final, con tres niveles (3, 6 y 9 %) de Hhmo, y un testigo (0 % Hhmo), formuladas sobre la base de los requerimientos para esta estirpe (SASSO 2010) (tabla 1).
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Procedimiento experimental.En el experimento 1, para la prueba de retención aparente de nutrientes, se utilizaron 24 pollos cuello desnudo heterocigotos machos, con peso promedio de 1.8 kg, y siete semanas de edad, de la estirpe T451N, procedente del cruce de gallos T44N x gallinas recesivas SA51 (Sasso 2010). Se distribuyeron en cuatro tratamientos (0, 3, 6, y 9 % de Hhmo) y seis repeticiones por tratamiento.
La prueba de la retención aparente de los nutrientes duró 15 d: cinco de adaptación (jaulas y dietas), y diez para la recolección de heces. Se conformó una mezcla con 10 % de las heces, recolectadas durante 10 d y se congelaron. Terminado el período de recolección, se mezclaron las heces y se tomó 10 % para proceder a secarlas a 60 °C, durante 72 h en una estufa de circulación de aíre. Posteriormente, se molieron con tamaño de partícula de 1 mm para realizar los análisis químicos.
La retención aparente se calculó con las fórmulas:
En el experimento 2, para medir el comportamiento productivo, rendimiento y calidad de la canal, se utilizaron 168 pollos de la estirpe citada, cuello desnudo heterocigotos, sin sexar, de 28 a 91 d de edad. Se ubicaron en cuatro tratamientos, con seis réplicas (7 aves/réplica) por tratamiento. Los tratamientos fueron los mismos del experimento anterior (tabla 1). El agua y el alimento se ofrecieron a voluntad. La iluminación diaria fue de 12 h. Las aves se vacunaron contra Newcastle.
Se determinó el consumo (kg) (alimento ofrecidorechazado), la ganancia de peso (kg) y la conversión alimentaria. A los 91 d de edad, se pesaron y sacrificaron 12 pollos por tratamiento, por el método de desangrado de la vena yugular (Sánchez 1990), para determinar los pesos de la canal (kg), corazón, hígado, molleja, muslos más encuentros (g), pechuga (g), vísceras comestibles (g) y grasa abdominal (g).
Para el análisis sensorial de la carne, las muestras de pechuga se mantuvieron a 25 °C. Para determinar las características organolépticas (sabor, textura y jugosidad) de la carne de pechuga de pollos cuello desnudo heterocigotos, se utilizó la metodología de Anzaldúa (2005). La calidad sensorial de la carne de las pechugas se determinó por un panel de doce catadores, seleccionados de la Facultad de Ingeniería en Alimentos, de la Universidad Técnica Estatal de Quevedo, Ecuador. Las muestras se descongelaron y cocinaron sin sal, durante 30 min., a 100 °C (Anzaldúa 2005).
Los miembros del panel se seleccionaron de acuerdo con los siguientes criterios: sanos, no fumadores, sin el hábito de tomar café o bebidas alcohólicas, con edad entre 35-50 años. Participaron en esta prueba 12 panelistas entrenados, que recibieron las muestras (doce porciones de 10 g de carne de pechuga cocida, sin saborizantes), previamente codificadas. Los parámetros de la calidad sensorial fueron: sabor (normal a pollo o herbal), terneza (tierna o dura), jugosidad (jugosa o seca) y pigmentación (blanca, cremosa, amarillo pálido o pálido intenso).
Análisis químico. Las muestras se analizaron en el Laboratorio del Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecuarias (INIAP), Ecuador. Se determinó el contenido de MS y proteína según AOAC (2006), fibra neutro detergente (FND), fibra ácido detergente (FAD), hemicelulosa, celulosa y lignina, según Goering y van Soest (1970).
Métodos estadísticos.En el experimento 1 para determinar la calidad sensorial de la canal, se utilizó un diseño completamente al azar, con cuatro tratamientos y seis repeticiones. En el 2, se aplicó diseño de bloques al azar, con cuatro tratamientos y seis réplicas por tratamiento (7aves/réplica). Para el análisis estadístico de los resultados, se utilizó el paquete estadístico según DiRienzo et al. (2012). Los valores medios se compararon mediante la dócima de Duncan (1955).
Resultados y Discusión
Experimento 1. Los valores de la retención aparente de la MS, PB y FND, con diferentes niveles de harina de hojas de morera (Hhmo), se muestran en la tabla 2.
La retención aparente de la fibra detergente neutro (RAFDN) se redujo con la inclusión del 6 y 9 % de Hhmo (P < 0.001) con relación al control, y 3 % Hhmo y 9 % en la retención aparente de MS (P < 0.05). Con 6 y 9 % aumentó la concentración de material fibroso insoluble en la ración, que pudiera provocar mayor velocidad de tránsito intestinal. Con ello, disminuye el tiempo de estancia del alimento para el desarrollo de los procesos fermentativos en el ciego. Con 3 %, el animal dispone de más nutrientes digeribles, aportados por los ingredientes restantes de la dieta (maíz-soya) (Martínez 2011).
Trabajos realizados con otras fuentes fibrosas han demostrado que la retención aparente de materia seca, energía y proteína bruta, disminuye con el aumento del nivel de fibra (Itzá et al. 2010 y Roa 2011). Al respecto, Cáceres et al. (2006) informaron que la retención aparente de FND de las forrajeras se afecta por el alto contenido de pared celular de la morera (28.06- 38.3 %), lo que reafirma los resultados de este trabajo.
Experimento 2. Los indicadores productivos de los pollos se presentan en la tabla 3. El peso vivo y la ganancia de peso, del 6 y 9 %, difirieron (P < 0.001) entre ellos, y con el resto de los tratamientos. Esto se puede deber a la disminución del consumo de los tratamientos con harina. Sin embargo, a pesar de que con 3 % de Hhmo hubo menor consumo con respecto al control, se demostró mayor aprovechamiento del alimento, lo que se representó en mejor eficiencia en la conversión (2.94). Estos resultados tienen relación con los informados en la prueba de retención aparente de MS y FND (tabla 2). El control y 3 % de Hhmo presentaron comportamientos similares, y difirieron cuando se incluyó 6 y 9 % de Hhmo. Al parecer, el contenido de material fibroso en 3 % no afectó estos indicadores.
Simol et al. (2012) utilizaron niveles altos de harina de morera (20, 30, 40 y 50 %), y un control (0 %) en pollos de engorde. Estos autores redujeron el costo/alimento en 26.09 %. También el consumo disminuyó, a medida que aumentó el nivel. Los pesos, a excepción del control, no fueron significativos (2047, 1992, 1994, 1758 y 1265 g) ni apreciables en el mercado.
Olmo et al. (2012) trabajaron con pollos camperos (70 d), y al incluir niveles (0, 10, 20 y 30 %) de harina de morera (hojas y tallo), constataron que disminuyeron los indicadores productivos, a medida que se incrementaron los niveles de Hhmo. Los pesos fueron inferiores (2033, 1680, 1539 y 1374 g) a los informados por Simol et al. (2012). Casamachín et al. (2007) estudiaron el efecto de la Hhmo en pollos en cautiverio. Estos autores utilizaron niveles (0, 5, 10 y 15 %) de Hhmo, y demostraron que se podía utilizar hasta 5 % de Hhmo, sin afectar los indicadores productivos. Sin embargo, Itzá et al. (2010) recomiendan la utilización de hasta 4 % de Hhmo en pollos de carne. Las aves no pueden utilizar grandes cantidades de fibra por su condición digestiva, que no permite degradar altas cantidades (Gonzalvo et al. 2001).
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Las dietas con alto contenido de fibra son bajas en energía. Se sabe que las aves consumen hasta cubrir sus necesidades energéticas, y que debido a la voluminosidad de las dietas fibrosas, se produce distensión del buche y la molleja, que conduce a la disminución del consumo. Según Gernat (2007), en estos órganos hay receptores sensibles a la presión a que son sujetos, y envían señales al cerebro, donde se produce el efecto de saciedad y se detiene el consumo.
El peso relativo (%) al peso vivo de la canal de pollos cuello desnudo se presenta en tabla 4.
El peso de la canal, muslos más encuentros, pechuga y grasa abdominal, fue similar en el control y con 3 % de Hhmo. Difirieron (P < 0.001) cuando se incluyó 6 y 9 % Hhmo. Estos resultados demuestran que las aves tienen mayor aprovechamiento y eficiencia del alimento hasta este nivel (3 % Hhmo), lo que ratifica las respuestas presentadas en la prueba de retención aparente de nutrientes.
Las aves que consumieron las dietas con harina de morera (3, 6 y 9 %) tuvieron mayor peso de las vísceras comestibles y desarrollo del cuello. Esto se debe, probablemente, a que el tamaño o peso de un órgano se corresponde con el incremento de sus funciones específicas (Rodríguez et al. 2006). En este caso, la mayor función mecánica de la molleja se refleja físicamente en el incremento de su peso.
Las aves que consumieron 9 % de Hhmo mostraron mayor rendimiento de la canal (79 %) y menor deposición de grasa abdominal (1.56 %), lo que representó 53 % en relación con el control (2.93 %)
Se ha demostrado que dietas con elevadas cantidades de fibra soluble en aves, disminuyen la absorción del colesterol y de lípidos a nivel intestinal. Este efecto fisiológico puede estar dado por la fibra soluble (pectinas) y la lignina (Ayerza et al. 2002). La fibra bruta y lignina de la harina de morera era de 14,28 y 6, 10 %, respectivamente.
Los resultados del análisis sensorial realizado a la calidad de la carne de pechuga se presentan en la tabla 5.
Los indicadores sabor, terneza y jugosidad no mostraron diferencias entre tratamientos. Las aves que consumieron harina de hojas de morera presentaron mayor pigmentación (P <0.001) (observación visual) en relación a las aves con 0 % Hhmo. Machii (2000) y Moller et al. (2000) encontraron el mismo efecto en la yema de huevos de gallinas en pastoreo. También lo constataron Casamachín et al. (2007), Itzá et al. (2010) y Olmo et al. (2012), en pollos alimentados con harina de morera.
Los resultados sugieren que es posible incluir hasta 3 % de harina de hojas de morera, sin afectar el comportamiento productivo, retención aparente de nutrientes, y calidad de la canal en pollos heterocigotos.
Agradecimientos
Se agradece al personal del Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecuarias (INIAP) por los análisis de laboratorio, al Grupo de Biomatemática del Instituto de Ciencia Animal, por los análisis estadísticos, y a los trabajadores del Programa Avícola, de la Universidad Estatal de Quevedo, por el cuidado de los animales.
Referencias
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