Introducción:
El fósforo es el segundo mineral más abundante encontrado en el organismo de las aves, hallándose en los huesos cerca del 80 %. Forma parte, prácticamente, de todas las reacciones metabólicas, como los carbohidratos, las grasas, las proteínas y otros nutrientes. Los signos manifestados por su deficiencia severa son anorexia, debilidad y muerte dentro de los 10 a 12 días o raquitismo y retardo de crecimiento con depresión del apetito en condiciones menos severas de deficiencia (Bikker 2016).
La elección de la fuente de fósforo a utilizar en la formulación de alimento balanceado dependerá de la pureza, precio, presentación y utilización biológica en relación con el resto de los componentes de la ración.
Las fuentes de fósforo como fosfatos minerales, utilizados en la alimentación animal, son un excelente suplemento de la ración de las aves, conjuntamente con el calcio. Una de las fuentes más utilizadas es el fosfato bicálcico, sal cálcica del ácido fosfórico, de carácter ácido débil.
En los últimos años, el precio de los fosfatos ha aumentado considerablemente, con lo cual el fósforo se ha transformado en el suplemento mineral más costoso de las raciones preparadas para pollos. Como consecuencia de esto, el fosfato representa un aditivo que puede estar sujeto a adulteraciones con productos de menor costo, como por ejemplo con sal común (NaCl).
La sal es el suplemento de sodio por excelencia, presente sistemáticamente en la alimentación de las aves. La absorción del sodio en el aparato digestivo es prácticamente total, encontrándose en heces sólidas, como máximo, un 3 por ciento del ingerido. El sodio se almacena en un 68 por ciento aproximadamente en el agua intersticial, en un 8 por ciento en la endocelular y en un 16 por ciento en el plasma. La excreción se realiza fundamentalmente por la orina, siendo este el mecanismo regulador del nivel orgánico de sodio por aumento o disminución en el contenido de la misma.
La función del sodio en el organismo radica en la regulación del equilibrio acido-base, interviniendo en la excitabilidad celular, en la contractilidad muscular y, en la osmorregulación.
Grandes cantidades de sal en la ración son toxicas para las aves. La dosis letal es aproximadamente 4g/kg de peso corporal. Los pollitos bebes parecen ser más susceptibles a efectos tóxicos de la sal que las aves adultas. Dentro de los síntomas de intoxicación se pueden observar: dificultad del ave para mantenerse erguida, sed intensa, debilidad muscular pronunciada y movimientos compulsivos que preceden a la muerte. Hay lesiones en muchos órganos, particularmente hemorragias y congestión severa del tracto gastrointestinal, músculos, hígado y pulmones. Un exceso de sodio en pollos para carne puede, además, resultar en ascitis, en hipertrofia ventricular derecha y en insuficiencia ventricular derecha (Meschy 1999).
Objetivos generales:
Evaluar el efecto de un fosfato posiblemente adulterado con sal en la alimentación de pollos parrilleros.
Materiales y métodos:
Instalaciones: La evaluación se realizó en 12 jaulas experimentales, con ambiente semicontrolado, del bioterio avícola de la Universidad Nacional de Luján.
Animales experimentales: Se utilizaron pollos parrilleros Cobb desde el primer día de edad sexados (todos machos) los que recibieron agua y alimento balanceado estándar ad libitum. El ensayo se realizó hasta los 14 días de edad.
Diseño experimental: Se establecieron tres tratamientos utilizando el fosfato bicálcico posiblemente adulterado con sal (FPA) y fosfato bicálcico de calidad comprobada (FCC) según se muestra en el Cuadro 1.
Cuadro 1: Tratamientos.
El tratamiento 2 se reformuló isonutritivo al tratamiento 1, empleando fosfato bicálcico de calidad comprobada (FCC) y en el tratamiento 3 se reemplazó 60% del fosfato FCC por sal.
Alimento:
Los pollos fueron alimentados con una ración (una sola fase) hasta los 14 dias de edad (Cuadro 2).
Cuadro 2: Composición y aportes de las dietas (basal)
Registro de datos:
Con el fin de evaluar una respuesta se registraron los datos de, peso individual semanal, consumo por jaula semanal, observación de estado general y mortandad. Se realizaron necropsias de las aves muertas y a los 14 días de edad y se observaron, asignando un valor de 1 a 4 (1 normal, 2 levemente afectada, 3 afectada y 4 muy afectada) de los siguientes parámetros:
Estado general
Patas
Cuello torcido
Distención buche
Fragilidad Ósea
Edema Subcutáneo
Ascitis
Hidropericardio
Corazón
Hígado
Cerebro
Cerebelo
Retenc. Yema
Análisis estadístico:
Los datos de los tratamientos fueron sometidos al método de análisis de varianza. Cuando se encontraron diferencias significativas en el orden p< 0,05%, se analizaron con el objetivo de establecer entre qué tratamiento existieron diferencias significativas.
Para este último se utilizó el test de comparaciones múltiples de Tukey con α = 0,05 %, mediante un programa computarizado. En el caso de datos no paramétricos se utilizó la Prueba de Kruskal Wallis.
Resultados y Discusión:
Se partió de un peso inicial uniforme. A los 7 días no se observaron diferencias significativas, mientras que a los 14 días el tratamiento con un reemplazo del fosfato por un 60% de sal (FCC + sal) mostró un menor peso significativo (Tabla 1). Con respecto al consumo, no existieron diferencias significativas entre los tres tratamientos (Tabla 2), pero si se observaron diferencias en lo que respecta al índice de conversión alimenticia (ICA) donde el tratamiento FCC + sal obtuvo el mayor ICA (Tabla 3).
Tabla 1: pesos semanales en gramos
Tabla 2: consumo en gramos.
Tabla 3: Conversión alimenticia a los 14 días.
Con respecto a la mortandad, se observó muy ostensiblemente que el tratamiento FCC + sal fue el grupo con mayores bajas, seguido por el tratamiento FPA (Tabla 4). Los pollos muertos del tratamiento FPA (fosfato posiblemente adulterado) y del fosfato con sal murieron con los mismos síntomas (Imagen 1).
Tabla 4: Mortandad
Imagen 1: Síntomas de los pollos antes de su muerte
Necropsias
No hubo diferencias significativas en las lesiones entre tratamientos para: patas, cuellos torcidos, distensión del buche, cerebro, cerebelo, hidropericardio,hígado y retención de yema.
Estado general. El más afectado fue el tratamiento FCC + sal con un alto Desvío Estándar, seguido por el tratamiento FPA con similares condiciones.
Fragilidad ósea y ascitis. Los tratamientos con fosfato posiblemente adulterado con sal y el tratamiento con reemplazo de fosfato con sal fueron los que presentaron mayor fragilidad ósea y ascitis con respecto al tratamiento con solo fosfato de calidad comprobada, con diferencias estadísticas significativas (Imagen 2).
Imagen 2: Pollos con ascitis.
Edema subcutáneo. Se observó en los tratamientos FPA y FCC + sal con igual sintomatología.
De las aves muertas, no hubo diferencias significativas en la incidencia de lesiones salvo para corazón donde 2 de 7 aves muertas (28,57%) en el tratamiento del fosfato posiblemente adulterado presentaron hidropericardio (grado 2). Esto indicaría la misma causa de la muerte de las aves.
Los tratamientos con fosfato presuntamente adulterado y el tratamiento con reemplazo con sal fueron los que presentaron mayor fragilidad ósea y ascitis con respecto al tratamiento con fosfato con calidad comprobada, con diferencias estadísticas significativas. Resultados similares a los encontrados por Carbonell (2014).
Los pollos muertos del tratamiento presuntivamente adulterado y del tratamiento con fosfato adicionado con sal se murieron con los mismos síntomas.
Conclusión
Se concluye que el alimento con adición de fosfato presuntamente adulterado tuvo mortandad y lesiones similares al que se reemplazó por sal ratificando --la consecuencia posible que tal adulteración ejerce sobre las aves.
Bibliografía
Bikker, P, Spek, JW, Van Emous, R, Van Krimpen, MM. (2016). Precaecal phosphorus digestibility of inorganic phosphate sources in male broilers. Br Poult Sci. 2016 Dec; 57(6):810-817. Epub 2016 Nov 14.
Carbonell, B, Mena, R. (2014). La intoxicación por Cloruro de sodio en aves, provincia Guantánamo, Cuba REDVET Rev. Electrón. vet. http://www.veterinaria.org/revistas/redvet 2014 15 (05).
Coffey RD, Mooney, K, Cromwell, G and Aaron D. (1994). Biological bioavailability of phosphorus in defluorinated phosphates with different phosphorus solubilities in neutral ammonium citrate for chicks and pigs. J Anim Sci 72(10), 2653-2660.
Cornejo, S, Pokniak, J, González, J, Salazar, J, & Contreras, E. (2005). Evaluación de un fosfato dicálcico importado en dietas de pollos broiler. Archivos de medicina veterinaria, 37(2), 125-132. https://dx.doi.org/10.4067/S0301- 732X2005000200006.
Li, J, Yuan, J, Miao, Z, Guo, Y. (2017). Effects of age on intestinal phosphate transport and biochemical values of broiler chickens Asian-Australas. Anim Sci. 2017 Feb; 30(2):221-228. doi: 10.5713/ajas.16.0540. Epub 2016 Sep 27.
Meschy F. (1999). Balance electrolítico y productivo en animales monogástricos. Resumen de Curso de Especialización. Avances de Nutrición y alimentación Animal, 1999, Barcelona, FEDNA. P 1-13.
Mongin P, Sauver B. (1977). Interrelationships between mineral nutrition, acid-base, grow and cartilage abnormalities. Proceedings Poultry Science 1977; 12:235-247.
Yan, F, Kersey, JH, Waldroup, PW. (2001). Phosphorus requirements of broiler chicks three to six weeks of age as influenced by phytase supplementation. Poult Sci 80, 455-459.
Zhang, J, Feng, X, Zhao, L, Wang, W, Gao, M, Wu, B, Qiao, J. (2013). Expression of hypoxia-inducible factor 1α mRNA in hearts and lungs of broiler chickens with ascites syndrome induced by excess salt in drinking water. Poult Sci. 2013 Aug; 92(8):2044-52. doi: 10.3382/ps.2013- 03097.