Un ingeniero agrónomo dominicano, amigo de corazón, me invita a una tertulia con los hijos de los fundadores de grandes empresas avícolas dominicanas. Le propuse un tema: el legado de los socios fundadores y los desafíos que implica sostener, a través del tiempo y en las nuevas generaciones a cargo de la dirección ejecutiva, la visión y la pasión de esos pioneros.
Hay empresas y empresas. Unas pocas, contadas con los dedos, tienen historias que vale la pena recordar y honrar. Otras, aunque exitosas, se atan únicamente al yugo del objetivo económico financiero, que no está mal, pero no basta.
Los fundadores de empresas, esos alquimistas del tiempo, sobre todo los de las que perduran a través de décadas, son quienes iniciaron esa historia desde abajo, con las manos llenas de sueños y los bolsillos vacíos, con el alma cargada de esperanza y el corazón lleno de fuego.

Visionarios que transformaron la sociedadLa sociedad moderna avanza gracias a los negocios de quienes, con ojos de niño curioso, supieron descubrir qué anhelaba la sociedad en su día a día, en sus vidas laboriosas. Con actitud de exploradores, lanzaron productos y servicios innovadores, asumiendo grandes riesgos y demostrando un tesón y una valentía dignos de héroes de epopeyas antiguas.
En la gran comunidad emprendedora, tanto internacional como nacional, el común denominador es el mismo: sus inicios fueron caminos de espinas, no sendas de rosas. Sortearon tormentas de problemas, pero no se rindieron, porque creían con la fe de quienes aman, en su negocio y en el producto que ofrecían. Y al final, podemos decir que el mundo, tal como lo conocemos, es un mosaico compuesto por sus sueños y sus luchas, por sus lágrimas y sus risas, por sus caídas y sus levantadas.
El storytelling
El storytelling es un arte: el genio y la aptitud de narrar historias. No solo es un proceso, método o técnica. Como todo arte, requiere creatividad, visión, habilidad y práctica. El storytelling no se domina en una noche ni después de tomar un curso. Es un sendero de prueba y error que conduce a la maestría. Las empresas lo necesitan como el pan de cada día. A través del storytelling, los fundadores comparten sus travesías y batallas, inspirando a otros y asegurando que su legado viva en la memoria colectiva.
Legados que perduran
Los fundadores que lograron que sus empresas sobrevivieran las tormentas del tiempo han dejado un legado invaluable. Sus historias de superación, de innovaciones que rompieron barreras y de perseverancia, sirven como faros en la noche para futuras generaciones de emprendedores.
La capacidad de adaptarse y evolucionar, manteniendo siempre viva la esencia y los valores originales, es lo que distingue a estas empresas.
Recordar y honrar a los fundadores de buenas empresas es un acto de justicia poética. Es reconocer el esfuerzo, la visión y el impacto que han tenido en la sociedad.
Son ejemplos vivos de que, con dedicación y pasión, las ideas pueden transformarse en realidades que desafían el tiempo. Sus legados no solo reflejan éxito económico, sino también una contribución significativa al progreso y bienestar de la sociedad.