La ganadería (bovina, ovina, bufalina o caprina) es un complejo negocio que se ve afectado significativamente por las fluctuaciones que ocurren, en forma natural, en la oferta de forrajes y en su calidad a lo largo del ciclo anual. Lo cual está estrechamente relacionado a factores ambientales como la precipitación, evaporación, la duración de las horas de iluminación (promueven o inhiben procesos de floración y madurez en forrajes), disponibilidad de agua en el suelo (velocidad de crecimiento, acumulación de biomasa y calidad de la fibra), velocidad del viento (lignificación) y fluctuaciones de temperatura del suelo y del aire (acumulación de azucares o producción de fibra); todos ellos contribuyen positiva o negativamente en las grandes variaciones en la respuesta productiva animal en las zonas tropicales, que hacen en numerosas ocasiones casi impredecible cuanto podemos obtener con el uso de un determinado grupo racial o genotipo animal y una variedad o híbrido vegetal como fuente de forrajes.

Es importante destacar que no solo el ambiente afecta la calidad de los forrajes, ya que el suelo, sus propiedades físicas y su fertilidad natural, es determinante en la posibilidad de expresar el potencial productivo de cualquier especie forrajera, ya que cualquier deficiencia de algún mineral esencial en el mismo o cualquier desequilibrio presente en el suelo por exceso o por defecto de minerales, pH, mal drenaje, falta de permeabilidad o aireación, granulometría, diversidad de microorganismos, entre otros; van a reducir significativamente la capacidad de producción de biomasa de calidad por parte del forraje y esta afectará el desempeño productivo animal en forma directa e inmediata.

Lo que trataremos de explicar es referente al manejo agronómico y zootécnico de factores ambientales, que solo requieren de planificación y uso mínimo de recursos, para sacar el máximo provecho al ambiente sin degradarlo y a los vegetales para poder ofrecer en forma uniforme material en cantidad y calidad tal, que pueda satisfacer las necesidades de producción a niveles intermedios de animales doble propósito u orientados a la producción de carne, a lo largo de todo el ciclo anual.

En nuestra finca podemos tener gramíneas de especies muy diversas. Tales como: guineas, estrellas, bermudas, pangola, alemán, elefantes, maralfalfa, braquiarias, caribe, yaraguá, sabanero, cañas azucareras o forrajeras, maíces, sorgos y hasta arroz, entre muchas otras nativas, introducidas y naturalizadas. Todas ellas, en algún momento de su ciclo de crecimiento presentan muy buena calidad nutricional. ¿Pero qué es calidad nutricional? Será tener un alto contenido proteico? O será tener un bajo contenido de fibra? O tener un alto contenido de azúcares? O un bajo contenido de lignina? O elevada cantidad de minerales y vitaminas? Pues una gramínea con elevado contenido de proteínas (12 a 15% de Proteína Cruda.-PC.-), un alto contenido de azúcares totales (5 a 10 %, en el trópico es normal de 1 a 3 %), un bajo contenido de pared celular (Ligno-Celulosa, más Hemicelulosa, más sílice y PC ligada a la pared celular.-digestible o no.-, todo esto conocido como fibra insoluble en detergente neutro.-FND.- según el método de van Soest, de 60 a 65%), un contenido de fósforo del 0,5 a 0,6 % y del calcio del 0,6 al 0,7 %, con un contenido de cenizas inferior o igual al 5 %, un nivel de lignina del 5 al 9 % y un nivel de hemicelulosa superior o igual al 15 %. Definen una gramínea de alta calidad a nivel tropical. Para el caso de leguminosas tropicales deberíamos esperar al menos un 20 % de PC, entre 45 y 55% de FND, un contenido de fósforo del 0,6 a 0,7 % y del calcio del 0,65 al 0,75 %, un contenido de cenizas entorno al 6-7 %, un nivel de lignina entre 5 y 9 % e igual nivel de hemicelulosa que las gramíneas.
Todas estas características deseables en los forrajes tropicales, si son uniformes en el tiempo, pueden permitir, combinados adecuadamente.-leguminosas y gramíneas.-, que nuestras vacas produzcan entre 7 y 12 litros de leche por día (dependiendo del mestizaje y condiciones agrológicas predominantes) y los animales en crecimiento ganancias de peso postdestete entre 700 y 950 gramos por día, si se les suministra en cantidades adecuadas (niveles de consumo de materia seca entre 3,25 y 3,5 kg por cada 100 kg de peso vivo animal).
Entonces por qué solo producimos, en promedio nacional, 3,72 litros por vaca en lactaciones que no superan los 220 días? o sea unos 818 litros de leche por vaca al año (si pare todos los años). La respuesta está en que nuestros sistemas ganaderos, en más de un 90 % se sustentan en forrajes, Gracias a Dios, pero estos no son manejados de la mejor manera para poder alcanzar una condición mínima en el animal y en le rumen para sostener los índices antes mencionados y como lo hemos explicado en números anteriores de esta revista.
Qué hacer en nuestra finca para revertir este error o falla en el manejo agronómico que tanto nos perjudica? Lo primero que tenemos que cambiar es nuestra idea de gerencia del negocio ganadero, debemos mentalizar que somos primeramente buenos agricultores, para poder ser excelentes ganaderos. Solo produciendo cantidad y calidad adecuadas podemos alimentar bien a nuestro ganado. Debemos invertir tiempo en mantener en óptimas condiciones nuestros potreros. Debemos comenzar a dividirlos y a rotarlos, no podemos seguir teniendo al ganado todo el año en el mismo potrero sin dejarlo descansar. Luego debemos poder guardar lo que sobra en tiempo de abundancia para usarlo en tiempo de escasez, en lugar de permitir al ganado que sobre seleccione en tiempo de lluvia, desperdicie por pisoteo lo sobrante y que pase trabajo en la sequía.
Cada forraje tiene un tiempo optimo de corte para poder obtener de él lo mejor en nutrientes, de modo que en función de cada tiempo (lluvias o sequías) y de cada época del año (días cortos ó largos, frescos ó cálidos, húmedos o secos) debemos alargar o acortar el período de rotación y uso, así como las cargas animales a las que someteremos a nuestros potreros. Al tener los potreros adecuadamente divididos, podremos cortar pastos en tiempo de lluvia y hacer pacas de heno (bermudas, estrellas, pangolas, braquiarias, y hasta guineas o arroz) o ensilar (guineas, elefantes, cañas, maíces, sorgos y algunas braquiarias como la brizanta). Henificaremos cuando el sol y la lluvia nos lo permitan, y para no hacerlo no hay excusas, ya que a mano o con desmalezadoras podemos hacer pacas de calidad tan buenas con las hechas con máquinas; ya para ensilar necesitaremos al menos una repicadora, pero esto es tan buen negocio que casi cualquier unidad de producción la puede pagar con los beneficios que representa.
Entonces cuando debemos cosechar un pasto o forraje para pastorear, ensilar o henificar? Antes de que produzca flores y semillas, especialmente cuando comienza a producir hojas bandera; o mejor cada 21 a 28 días en especies de porte bajo (mientras más bajo menos días) y entre 35 y 42 días entre corte cuando son de porte alto (pastos de corte), en el caso del sorgo y maíz a los 60 o 70 días porque el fin es aprovechar la máxima cantidad de almidones en el grano (son fuentes de energía de alta calidad).

Es bien sabido por los ganaderos que si una vaca pare entre noviembre y enero, en le periodo seco, su producción disminuirá drásticamente a un nivel tal que en 90 días la producción puede pasar de 8 ó 9 litros/vaca/día a 1 ó 2 litros, si no se seca, cuando no usamos concentrados y no poseemos suficientes forrajes en finca para la época seca. Económicamente hablando, qué significa esto? Si tenemos un rebaño de 50 vacas en producción (mediano productor) nuestra producción en finca pasará de 400 litros por día a 300 litros por día en el primer mes, de 300 a 150 litros por día en el segundo mes y de 150 a 75 litros por día en el tercer mes, si es que no pasa a cero litros.
Resumiendo perdemos 3000 litros el primer mes, 4500 litros el segundo mes y 2250 litros el tercer mes, 9750 litros en tres meses, o cerca de 9.500.000 Bs (el valor de una repicadora y una desmalezadora, más unos 3 millones para gastos operativos). Pero si hubiésemos preservado forrajes, en tres meses habríamos producido 36.000 litros de leche en lugar de 16500 litros, o sea 19500 litros más; esto significa que si invertimos los 9.500.000 de Bs podemos recuperar, en el mismo lapso, la inversión y nos ganaríamos una cantidad semejante de dinero (100%). Esto implica que si invertimos parte de nuestro tiempo y esfuerzo en preservar forrajes en la época de abundancia (meses de más lluvia), los ingresos de la finca pueden incrementarse, para nuestro ejemplo, en 1580000 Bs/mes (19 millones de bolívares más al año). Sin incluir que nuestras vacas no perderán condición corporal y podrán salir preñadas de uno a tres meses antes de lo que normalmente ocurre, incrementando así los días en producción de leche al ano y nuestra producción de carne en finca.

Cuanto alimento deberíamos preservar para alimentar 50 vacas en producción, de un nivel de 8 litros por vaca día, en un periodo crítico de tres meses. Conservadoramente, estimo que un 1,25% del peso vivo en materia seca para el primer mes, un 2,5% para el segundo mes y un 3,25 % para el tercer mes (perdidas incluidas). Cuánto es esto por vaca de 500 kg en 90 días? 1050 kg de materia seca por vaca en 90 días, en buen cristiano aproximadamente 596 kg de heno por vaca y 1500 kg de ensilaje por vaca, de modo que para cubrir ese déficit en una Unidad de Producción con 50 vacas se requieren de 29800 kg de pacas de heno de buena calidad y 75.000 kg de ensilaje de buena calidad, lo cual se obtiene de 1,25 has de pasto para heno y 1,6 has de cultivo para ensilar, si asumimos los costos actuales de producción para estos cultivos estaríamos hablando de unos 5,7 millones en inversión (y unos 2,8 millones por año en mantenimiento, a partir de segundo año).
De modo que tanto el procesamiento con la inversión realizada serían recuperables el primer año con el incremento en la producción en la época seca o critica y quedarían de margen bruto 3,8 millones de bolívares, nada despreciable para la unidad de producción. Para obtener el mismo efecto con alimentos balanceados comerciales, con un producto de calidad regular y a razón de 600 Bs / kg, se requieren de 59659 kgs de alimentos, con un costo total de 35,79 millones de bolívares, lo cual no justificaría la inversión ni su retorno en producción. Esto solo ratifica que producir leche a bajo costo en climas tropicales solo se logra con una eficiente producción de forrajes (gramíneos y leguminosos), como lo hemos sostenido y justificado en ocasiones anteriores. A esta afirmación, solo debemos agregarle, que para usar eficientemente estos forrajes preservados debemos suplementar oportuna y balanceadamente los minerales y micro elementos necesarios para un funcionamiento eficiente del rumen. De modo que debemos repensarnos como ganaderos, y comenzar a ser eficientes agricultores.