Importancia de la alimentación en la crianza artificial
El período de crianza artificial es una fase crítica en la producción lechera. Durante las primeras semanas de vida, los terneros dependen de una fuente de alimento líquido para cubrir sus requerimientos nutricionales y sostener una adecuada tasa de crecimiento. Tradicionalmente, la leche fluida ha sido la opción predominante. Sin embargo, la formulación de sustitutos lácteos con ingredientes de alta digestibilidad ha permitido reducir costos, mejorar la eficiencia productiva y optimizar el control sanitario.
Leche fluida: beneficios y limitaciones
La leche fluida es altamente digestible y aporta nutrientes esenciales como proteína de alta calidad (~24% en MS), grasa (~30% en MS) y lactosa (~35% en MS), favoreciendo el crecimiento de los terneros durante su fase pre-rumiante. No obstante, su uso en sistemas comerciales presenta ciertos inconvenientes:
✔ Costo elevado: El uso de leche entera implica un costo de oportunidad, ya que podría destinarse a la venta en lugar de ser utilizada en la crianza de terneros.
✔ Variabilidad en la composición: Su calidad nutricional puede verse afectada por la dieta de las vacas, su estado sanitario y la proporción de leche de descarte utilizada en el sistema.
✔ Riesgo sanitario: La leche puede actuar como vehículo de patógenos como Mycobacterium avium subespecie paratuberculosis y Salmonella spp., representando un riesgo para la sanidad del rodeo si no se implementan medidas de control adecuadas, como la pasteurización.
Evolución de los sustitutos lácteos: de una opción alternativa a una estrategia nutricional optimizada
Los sustitutos lácteos surgieron en la década de 1950 como una alternativa a la leche fluida en la crianza artificial de terneros. Inicialmente, se basaban en leche descremada en polvo, suero en polvo y grasas animales, pero su uso era limitado debido a su baja concentración de grasa y problemas digestivos asociados a los rudimentarios procesos de secado.
En los años 60, el aumento en el precio de la caseína impulsó la incorporación de nuevas fuentes proteicas, como harina de carne, harina de soja y concentrados solubles de pescado. Durante los años 80, los avances tecnológicos mejoraron la utilización de subproductos de la soja, aumentando su digestibilidad y reduciendo factores antinutricionales. En los 90, la industria europea incorporó aceites de coco y pescado en la formulación, optimizando la absorción de grasas, lo que permitió desarrollar sustitutos con un perfil energético más equilibrado
A medida que estas mejoras consolidaban el uso de los sustitutos lácteos, su adopción en la crianza artificial de terneros se fue expandiendo globalmente. Sin embargo, fue recién entre los años 2000 y 2005 cuando su implementación comenzó a masificarse en los sistemas productivos, impulsada por la necesidad de reducir costos y mejorar la eficiencia en el manejo de los rodeos. En esta etapa, las formulaciones iniciales incluían leche en polvo, suero lácteo y, en algunos casos, proteínas de origen vegetal como harina de soja y gluten de trigo.
Sin embargo, estas primeras formulaciones presentaban ciertos desafíos:
🔸 Baja digestibilidad de proteínas vegetales: La presencia de factores antinutricionales generaba menor eficiencia de conversión alimenticia y trastornos digestivos.
🔸 Composición variable: La formulación de los productos disponibles en ese momento no siempre garantizaba una estabilidad nutricional adecuada.
🔸 Adopción motivada por costos: La decisión de utilizar sustitutos estaba impulsada más por factores económicos que por una optimización del desempeño productivo.
En las últimas dos décadas, los avances en formulación y tecnología han permitido mejorar la calidad de los sustitutos lácteos, optimizando su digestibilidad y perfil nutricional. Algunas de las principales mejoras incluyen:
🔹 Optimización en la digestibilidad proteica: Mayor uso de proteínas de suero de alta calidad y reducción de proteínas vegetales en productos destinados a terneros jóvenes.
🔹 Mayor estabilidad en la formulación: Incorporación de aminoácidos esenciales y proteínas plasmáticas, logrando un mejor equilibrio nutricional.
🔹 Mejor control sanitario: Elaboración bajo estrictos controles microbiológicos, minimizando el riesgo de transmisión de enfermedades.
🔹 Crecimiento comparable al de la leche fluida: Estudios han demostrado que, con formulaciones adecuadas, los terneros pueden alcanzar tasas de crecimiento similares a aquellos alimentados con leche fluida.
Gracias a estos avances, los sustitutos lácteos han pasado de ser una opción secundaria basada en costos a convertirse en una estrategia nutricional optimizada para la crianza eficiente y rentable de terneros.
Comparación actual: ¿Leche fluida o sustituto lácteo?
Actualmente, una gran proporción de los sistemas de crianza artificial han incorporado sustitutos lácteos como base de alimentación. A continuación, se comparan los principales parámetros entre ambas estrategias:
Conclusión: ¿Por qué considerar sustitutos lácteos en la crianza de terneros?
El desarrollo tecnológico ha permitido que los sustitutos lácteos evolucionen hasta convertirse en una alternativa nutricionalmente equilibrada y eficiente en la alimentación de terneros. Su uso no solo optimiza costos, sino que permite:
✅ Mayor previsibilidad en el crecimiento y conversión alimenticia
✅ Reducción de riesgos sanitarios
✅ Mejor estabilidad en la composición nutricional
Para optimizar la crianza artificial, es fundamental seleccionar sustitutos de calidad comprobada y utilizarlos dentro de un plan de alimentación bien estructurado, ajustado a las necesidades del sistema de producción.