La pregunta sobre si es posible producir leche con silajes como principal fuente de alimentación se vuelve común durante el invierno cuando la producción y oferta de pastura disminuyen sustancialmente. Algunas respuestas prácticas y otras de tipo conceptual para una mejor utilización de este importante recurso constituirán el objetivo de este artículo.

Indudablemente, cuando un componente de la dieta de la importancia nutricional y económica de las pasturas deja de participar en la proporción habitual, es necesario reformular las raciones incorporando otros ingredientes cuyos principios nutritivos permitan palear la escasez de pasto verde. En tal sentido, es pertinente analizar las características nutricionales de estas fuentes de alimentación a los fines de adecuar la estrategia de suplementación más apropiada, con formulaciones de "mínimo costo".
El valor está en la fibra
En la región, los silajes más utilizados son los de maíz, sorgos (forrajeros y graníferos) y en los últimos años, los de pastura base alfalfa. Desde el punto de vista nutricional, estos alimentos representan esencialmente una fuente de "fibra". En el caso de maíz y sorgos graníferos, si se cosecharan plantas con altos rindes de grano (aproximadamente entre 35-50% de la materia seca), constituirían además una importante oferta de energía proveniente del almidón de las semillas.
En general estos recursos, con la excepción de los silajes base alfalfa adecuadamente confeccionados, tienen un limitado valor como fuente de proteínas no sólo por su escasa concentración sino también porque parte de ellas pueden haber sido extensivamente degradadas a nitrógeno no proteico en el proceso de ensilaje o bien estar ligadas a compuestos químicos indigeribles. Asimismo, son deficientes en algunos minerales, como calcio (Ca), fósforo (P), magnesio (Mg), azufre (S) , cloro (Cl) y sodio (Na) y vitaminas del tipo A, D y E.
La fibra, también denominada "pared celular" de los forrajes, está compuesta por las siguientes entidades químicas: celulosa, hemicelulosa, pectinas, lignina, cutina, sílice y nitrógeno insoluble. Las tres primeras pueden ser utilizadas por los microorganismos del rumen para su propio crecimiento, liberando al medio los ácidos grasos volátiles (AGV) que luego serán utilizados por las vacas como principal y más barata fuente de energía.
Este proceso ocurrirá sin mayores limitantes siempre y cuando existan a nivel ruminal una adecuada cantidad de sustancias nitrogenadas (proteicas y no proteicas) de fácil fermentación por los microorganismos y una fuente disponible de azufre (mineral esencial para el crecimiento microbiano), en un ambiente ruminal caracterizado por un pH cercano a la neutralidad (no inferior a 6,5).
De no ser así, la primera manifestación en el animal será la merma del consumo voluntario, ya sea por efecto "llenado ruminal" debido a la lenta tasa de digestión y de pasaje de las partículas fibrosas como así también por un rumen en exceso ácido y de lenta motilidad. Como consecuencia, la producción de leche comenzará a descender rápidamente, alterando la proporción de sólidos de la misma (grasa y proteínas).
Además, el grado y eficiencia de utilización de la fibra dependerá fundamentalmente de la cantidad de las restantes entidades químicas (lignina, cutina, etc.) presentes en el forraje. Estas entidades no tienen valor nutricional ya que no existen microorganismos ni en el rumen ni durante el proceso de ensilaje capaces de fermentarlos. Tampoco existen enzimas digestivas del animal que puedan hacerlo.
A medida que la planta crece y con la finalidad de darles "sostén", la concentración de estos compuestos "indigeribles" va incrementándose, de manera que cuando el cultivo cumple su ciclo completo, la calidad nutricional baja considerablemente. En estas condiciones, el forraje es muy pobre en azúcares para una óptima degradación en el silo, conduciendo luego a fermentaciones indeseables, a posibles contaminaciones con patógenos y toxinas de hongos.
De allí el gran impacto que tiene el cosechar el material a ensilar en el momento óptimo de su "estado fenológico", siguiendo las recomendaciones técnicas de acuerdo con el cultivo en cuestión.
Las formas de equilibrar los silajes
Para un mismo nivel de producción de leche, si la fibra no tiene suficiente "fermentabilidad" ruminal será necesario adicionar energía extra al animal, bajo la forma de concentrados ricos en almidones y/o azúcares, con cantidades mayores de proteínas y de nitrógeno no proteico (NNP). En caso de silajes muy ácidos, húmedos y de picado demasiado fino, será necesario además suplementar con henos de muy buena calidad o con sustancias reguladoras del pH ("buffer") que encarecen significativamente el costo total de la ración.
Urea y minerales
La urea es un ingrediente interesante para suplementar dietas con fuerte base de silajes de maíz o sorgo. Sin embargo, se deben tener muchas precauciones con su utilización para evitar problemas de intoxicación, incorporándola progresivamente, durante 5 a 7 días y siempre con un perfecto mezclado. En todos los casos, se recomienda no superar los 180 g/vaca/día. Si el déficit de proteínas degradables es muy marcado, junto con una parte de urea se pueden incorporar afrechillos de trigo o arroz, expeller de girasol o algo más de poroto de soja.
Con respecto a los minerales, es clara la deficiencia en este tipo de raciones, no sólo para el Ca y el Mg sino también para Cl, Na, S y P. Este último es de deficiencia común en vacas de más de 20 litros diarios. La incorporación de sal común (cloruro de sodio) y fuentes de Ca y Mg serán siempre necesarios.
En el picado fino no es cuestión de exagerar.
La forma física de presentación de la fibra es de particular importancia. En los últimos años se ha tendido a picar los forrajes demasiado finos y con partículas muy homogéneas en su tamaño (casi el 80% de la partículas con una longitud inferior a 1,5 cm). Con este tipo de material no se estimula suficientemente la actividad de rumia e insalivación, lo que sumado a la mayor cantidad de concentrados con almidón (granos) puede generar un ambiente ruminal con un pH menor a 6,5 que compromete la degradación de la celulosa y puede ser causa de acidosis ruminal.

Para una óptima fermentación ruminal el material debería presentar aproximadamente un 20% de partículas no inferiores a 2 centímetros; esta fibra se denomina "fibra efectiva". Si no es posible lograrlo, es necesario corregir la acidez con el agregado de sustancias "buffer" del tipo del bicarbonato de sodio y/u óxido de magnesio, especialmente para vacas de alta producción y consumo.
Por otro lado, la pérdida de grano en las heces, y consecuentemente del principal nutriente, el almidón, puede ser otro motivo de menor eficiencia productiva. Generalmente estas pérdidas se deben a la conjunción de dos factores: el grano del silaje o el grano solo (seco o húmedo) se encuentra en estado "duro" y no ha sido, según el caso, convenientemente procesado (aplastado, quebrado, partido para los silajes o molido para grano puro), la dieta presenta características de "pasaje" muy rápido, debido al tamaño de las partículas de forraje y/o al consumo de pastos frescos muy tiernos y aguachentos.Cada ingrediente en su lugar y en el momento oportuno
Las respuestas biológica y económica de la suplementación dependen en gran medida del momento de la lactancia y del equilibrio adecuado de los nutrientes en la dieta, de acuerdo con los requerimientos.
Las mejores respuestas a la suplementación se obtienen con vacas que se encuentran en lactancia temprana (hasta 80-90 días) y cuando en la suplementación se privilegian los "efectos aditivos" de nutrientes. La adición de un ingrediente en particular debe responder estrictamente al déficit de la base forrajera. Además, el silaje se debe asignar en forma controlada para lograr un adecuado equilibrio entre los ingredientes.
El equilibrio de los forrajes es fundamental, principalmente en estas coyunturas donde la pastura (sobre todo de alfalfa) está prácticamente ausente en la ración diaria y los verdeos son relativamente escasos. Para ser eficientes y lograr los mejores equilibrios, el silaje debería ofrecerse " a voluntad", pero monitoreando que los remanentes en los comederos no superen el 10% de la oferta; de este modo se evitan derroches innecesarios, se controlan mejor los consumos y se impide que se produzca "sustitución" de un alimento por otro.
No debe olvidarse además que el desequilibrio en la dieta altera la composición química de la leche, con excesos o déficit de grasa y/o proteínas, que desmejoran su calidad industrial, variando su precio de venta.
Otro aspecto a considerar es la distribución horaria de los diferentes componentes de la dieta pues tiene relación con la estabilización de las fermentaciones a nivel ruminal. Diferentes pruebas en centros de investigación del país y del extranjero han demostrado el mayor beneficio de "intercalar" comidas a lo largo del día, combinando los ingredientes de acuerdo con su dinámica de digestión.
En el Esquema Nro 1, el silaje podría representar poco más del 50% de la materia seca de la dieta total, repartiéndose en dos veces diarias luego de ambos ordeños, en mezcla con una parte del concentrado (balanceado comercial, semilla de algodón, etc.). El pastoreo en una única sesión sería breve , del mediodía hasta el ordeño de la tarde, debido a la escasa disponibilidad de pastura. Esto tiene como ventaja que el pastoreo se realiza en un momento del día con el pasto más "sazonado" (menos agua). El resto del concentrado se puede ofrecer en ambos turnos de ordeño.
Intercalando Comidas.
Esquema de combinación de Silaje, pastura y concentrado donde el primero actúa como principal ingrediente y la pastura como un suplemento más. Ejemplo para un rodeo de vacas de "punta".

Como ya se mencionara, el esquema presentado es simplemente un ejemplo, ya que se pueden practicar otras variantes de acuerdo con:
los horarios de ordeño,
- la cantidad de pasto,
- la cercanía de los potreros,
- la división de lotes de vacas,
- los equipos de distribución (carros, mixer),
- la disponibilidad y la organización de la mano de obra para las tareas de alimentación (factor "clave" en el tambo)
Para tener presente:
Es posible mejorar la eficiencia productiva en otoño-invierno en rodeos lecheros alimentados con una fuerte base de silajes.
La adecuada elección y formulación de los ingredientes del suplemento son factores preponderantes.
Se debe considerar que a medida que aumenta la calidad del silaje disminuye la cantidad de suplemento necesario para producir los mismos litros, por lo tanto, no se deberían retacear esfuerzos para obtener forrajes de alto valor nutritivo.
Los procesamientos de la fibra y de los granos deberían ser cuidadosamente manejados para evitar alteraciones fermentativas y pérdidas de nutrientes en fecas.
De acuerdo con el esquema productivo del tambo, se pueden formular estrategias para la distribución y secuencia del suministro de los ingredientes a los fines de minimizar las pérdidas y mejorar los patrones de fermentación y digestión de los alimentos.
La alimentación representa uno de los componentes del costo de producción de mayor impacto y en todos los casos debería ser intensivamente monitoreada, siguiendo las pautas técnicas de los profesionales asesores.