INTRODUCCIÓN
La Fiebre Porcina Clásica (FPC), es la principal barrera sanitaria a nivel mundial para el comercio de cerdos, sus productos y subproductos, y se encuentra regulada a nivel internacional por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), debido a su alta morbilidad, mortalidad, letalidad y a sus consecuencias sanitarias, económicas, comerciales, socioeconómicas y políticas, habiendo representado esta enfermedad un grave problema sanitario en la porcicultura mexicana desde finales del siglo XIX hasta el 2009, cuando fue erradicada en México y actualmente, mantiene un fortalecido sistema de vigilancia e investigación epidemiológica, que le permite conservar su estatus sanitario.
El virus de la FPC, pertenece a la Familia Flaviviridae, género Pestivirus, un serotipo dividido en tres genotipos principales y diez subtipos. Está estrechamente relacionado con los pestivirus de rumiantes que causan la diarrea viral bovina y la enfermedad de las fronteras. De acuerdo con la OIE, el período de incubación es de 2-14 días. La virulencia de esta enfermedad, se relacionada con la cepa del virus, la edad del cerdo y el estado inmune de la piara. El virus es altamente contagioso y la presenta ción aguda sigue siendo la forma predominante en los animales jóvenes, mientras que la forma subaguda y crónica se observan a menudo en animales más viejos. En cuanto al hospedador, los cerdos y el jabalí, son el único reservorio natural del virus de la FPC.
En México, la Campaña Nacional contra la Fiebre Porcina Clásica, se enfocó a la erradicación de esta enfermedad e incluyó la participación de 7 administraciones del gobierno Federal, es decir, a partir de 1973 año en el cual se elaboró el primer Programa Nacional para el Control y Erradicación del Cólera Porcino hasta el 2009, año en el que se erradicó el virus en las últimas entidades federativas.
El sustento legal para la operación de esta campaña, se basó inicialmente en la publicación del “Acuerdo mediante el cual se establece en el territorio nacional con carácter general, obligatorio y permanente la Campaña Nacional Contra el Cólera Porcino” y el Programa respectivo, publicados en 1980 en el Diario Oficial de la Federación (DOF). Posteriormente, el 26 de octubre de 1996, se publicó en el DOF, la Norma Oficial Mexicana NOM-037-ZOO-1995, Campaña Nacional contra la Fiebre Porcina Clásica, la cual estuvo vigente hasta la erradicación de la enfermedad.
Dicha normatividad, se basó en el diagnóstico, prevención, control y erradicación de la FPC en la porcicultura nacional, mediante el proceso de regionalización mediante zonas en control, erradicación y libres, adoptando diversas estrategias según la zona:
a) Diagnóstico oficial y en laboratorios autorizados.
b) Vacunación de poblaciones susceptibles y de alto riesgo.
c) Reconocimiento de piaras libres (compartimentación).
d) Control de la movilización de cerdos, productos, subproductos y desechos.
e) Vigilancia e investigación epidemiológica.
f) Actividades de limpieza, lavado y desinfección de instalaciones, vehículos y equipo.
g) Despoblación de los focos y vigilancia enla zona focal y perifocal.
h) Actividades de inteligencia epidemiológica para controlar el virus en zonas endémicas y mantener zonas libres y en erradicación.
i) Otras.
La erradicación de la FPC en México, dependió fundamentalmente de la interacción, vinculación y colaboración de todos los sectores involucrados en el desarrollo de la porcicultura nacional: Gobierno Federal, Gobiernos Estatales, productores, Asociaciones de Porcicultores, Industria de la Carne, Industria Farmacéutica, Asociación de Médicos Veterinarios Especialistas en Cerdos (AMVEC), académicos e investigadores, entre otros.
ORIGEN DE LA ENFERMEDAD
La Fiebre Porcina Clásica (antes denominada cólera porcino), se remonta a los inicios del Siglo XIX. En esta época, la porcicultura era una actividad importante en Europa y en los Estados Unidos de Norteamérica (EUA), sin las características de industria tecnificada e intensiva que se adoptaría en el siglo XX. En México y otros países latinoamericanos, la porcicultura no figuraba aún como actividad importante, a diferencia de la ganadería bovina.
El origen de la FPC ha sido muy discutido, algunos investigadores señalan que el primer registro de una enfermedad de los cerdos compatible con la FPC, se realizó en 1810, en Tennessee, EUA., y que el año de 1833, se registró un brote en las grandes concentraciones de cerdos, que se alimentaban con los desechos de las destilerías en el valle del río Ohio. Otros autores, señalan que en Francia durante 1822, se registró una epidemia con las características de la FPC, mientras que en Inglaterra, la FPC se identificó en 1862 y en Japón en 1888.
INGRESO DE LA FPC A MÉXICO
Existen varias teorías, sin embargo, es probablemente que la FPC se introdujera a México en 1876, mediante cerdos importados e infectados procedentes de EUA. Los primeros reportes clínicos en México, datan de 1883 en la zona del Bajío y al parecer fue la causa principal para que disminuyera la población porcina de 800,000 animales en 1880 a 400,000 en 1885. La diseminación de esta enfermedad al pare
CONTROL DE LA ENFERMEDAD MEDIANTE LA VACUNACIÓN
En 1903, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), demostró que el agente causal de la fiebre porcina clásica no era la bacteria Bacillus suisepticus (actualmente, Salmonella cholerasuis) como lo había sugerido Salmon, sino un virus filtrable y se identificó que los cerdos que se recuperaban de la enfermedad, permanecían inmunes de por vida, lo que propicio las alternativas de su posible erradicación.
En 1905, el USDA desarrolló un procedimiento para proteger a los cerdos contra la enfermedad, mediante la administración simultánea de virus (sangre desfibrinada de un cerdo infectado en forma aguda) y suero de un cerdo recuperado de la enfermedad, lo que confería una inmunidad duradera al cerdo. Para 1912, esta práctica se popularizó en gran parte de los EUA y para 1927, los productores de cerdos habían implementado la técnica de inmunización y se producían anualmente un millón de litros de suero anti-cólera, hasta que en 1950 se desarrollaron nuevas vacunas.
Dicha tecnología se empleó también en México y en otros países, sin embargo, en 1950 en EUA se prohibió el uso del suero hiperinmune y del virus virulento, debido a que, a pesar de su efectividad, se producía una constante diseminación de la enfermedad a través de la vacunación, con la consecuencia de presentación de importantes brotes, generalmente más severos que aquellos ocasionados por el virus de campo. En 1933, se había desarrollado una vacuna inactivada denominada Boynton, elaborada con glicerina y eucalipto, y confería una inmunidad de 6 meses, y en 1936 se elaboró la vacuna de cristal violeta, que fue también una vacuna desarrollada con virus inactivado y tenía la propiedad de producir una inmunidad de 10 meses y de no diseminar la enfermedad. En 1946, se inició el desarrollo de vacunas con virus vivo modificado, que se producían mediante una serie de pases consecutivos en conejos (vacuna lapinizada) o pases alternos de conejos a cerdos (vacuna atenuada de origen porcino), las cuales producían altos niveles de inmunidad entre 4 a 7 días y con una duración de varios años.
La primera vacuna de virus vivo modificado apareció en el mercado hasta 1951 y a partir de esta década, se inicia la producción de vacunas de alto pasaje derivadas de las cepas china, GPE, CL, CR20, Minnesota, PAV-1, PAR-147 y PAV-250, las cuales proporcionaron mejores resultados.
En 1962, los EUA iniciaron oficialmente el programa nacional de erradicación del cólera porcino, con la participación federal y de los estados, y para 1971 se contaba con 32 estados libres de la enfermedad, y en 1976 se eliminó el último brote de la enfermedad en New Jersey. En 1978 se declaró libre al país de esta enfermedad, estimándose un costo de 140 millones de dólares y en esa misma década, Holanda e Inglaterra, también erradicaron la enfermedad.
En México alrededor de 1936, se refuerzan los estudios y actividades de combate de enfermedades y se detectan varios focos del entonces cólera porcino en Nayarit, Nuevo León, Michoacán, Morelos, Puebla, Sinaloa y Veracruz.
En 1946, se crea la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) y se realiza la producción de vacunas contra el cólera porcino con virus inactivado con cristal violeta por el Dr. Alfredo Téllez Girón, y hasta 1963 se realizó el primer aislamiento del virus de cólera porcino (cepa Copilco) por el Dr. Ramiro Ramírez Necoechea y otros investigadores. Diez años después de este aislamiento, en 1973 se crea el primer programa oficial para el control y erradicación del Cólera Porcino en México.
PRIMERAS ACTIVIDADES SANITARIAS EN MÉXICO
En 1972, inició en el municipio de Pénjamo, Guanajuato, la primer campaña piloto contra el cólera porcino, a través de la Unión Ganadera Regional de Porcicultores del Estado de Guanajuato (UGRPEG), la cual ya contaba con un Programa de Mejoramiento Porcino y donde existía una alta concentración de cerdos con altas tasas de morbilidad de enfermedades virales y bacterianas, entre otras, obteniendo buenos resultados con este programa lo que sentó las bases para extenderlo a otros municipios del estado y posteriormente para establecer una campaña a nivel nacional.
En 1973, se creó el Departamento de Sanidad Porcina, dependiente de la Dirección General de Sanidad Animal y se elabora el primer “Programa Nacional para el Control y Erradicación del Cólera Porcino”, sin embargo, el programa se ejecutó en un principio en forma limitada por carecer de recursos suficientes para su operación, aunque ante el brote de peste porcina africana que se registró en el Caribe, se asignan mayores recursos al programa. En este mismo año, se crea la Productora Nacional de Biológicos Veterinarios (PRONABIVE), la cual desempeñó un papel muy importante en la erradicación de esta enfermedad en México.
En 1977, la entonces Secretaría de Agricultura y Ganadería se fusiona con la de Recursos Hidráulicos, dando lugar a la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH) y en 1978, el Programa Nacional para el Control y Erradicación del Cólera Porcino, se fortalece en Sonora, con la aportación de recursos y apoyos, enfocados a las actividades de erradicación de esta enfermedad en la zona norte y de control intensivo en el sur de la entidad.
El 25 de marzo de 1980, se publica en el Diario Oficial de la Federación, el Programa de la Campaña Nacional contra el Cólera Porcino con carácter obligatorio, general y permanente, el cual estaba diseñado por etapas. En la primera de ellas se contemplaba la liberación oficial del Norte de Sonora, en la segunda la incorporación a los procedimientos de erradicación a los estados de Baja California, Chihuahua, Coahuila, Norte de Sinaloa y Sur de Sonora. La tercera etapa, contemplaba los procedimientos de erradicación de los estados de Durango, Nuevo León, Tamaulipas, Sur de Sinaloa y Yucatán, mientras que la cuarta etapa incluía el resto del país.
Entre 1973 y 1979, se registraron a través de la Red Nacional de Laboratorios de Diagnóstico (RENALDI) un total de 3,994 focos, con un promedio anual de alrededor de 570 focos con una media mensual de 48 focos, siendo las entidades federativas más afectadas Michoacán (1,185), Guanajuato (752), Jalisco (389), Yucatán (287), Edo. México (255) y Veracruz (241) y se estima la aplicación de 11.4 millones de vacunas en 1978 y 14.3 en 1979.
Entre 1980 y 1983, se registraron alrededor de 1,311 focos de la enfermedad, de los cuales el 47.5% (623) ocurrieron en 1980 y en el mismo periodo se aplicaron 39.9 millones de vacunas (Cuadro 1).
SITUACIÓN EPIDEMIOLÓGICA
La presentación de focos de FPC en México durante el periodo comprendido entre 1980 y 2009, registró cuatro picos epidémicos: 1980, 1983, 1989 y 1997 (Gráfica 1), lo cual indica las fallas existentes en la década de los ochentas respecto a vacunación, diagnóstico, notificación, vigilancia y control de la movilización, entre otros, y los problemas sanitarios reemergentes en 1997 y 1998 en las regiones Centro-Sur y Centro-Occidente.
La incidencia de focos de la FPC (Gráfica 2), analizada por periodos (décadas), indica una tasa de incidencia mayor entre 1980-1989, disminuyendo en el periodo comprendido entre 1990-1999, donde las actividades contraepidémicas, de diagnóstico, control de la movilización, vacunación y vigilancia epidemiológica, entre otras, demostraron su efectividad, lo cual se ve culminado en el periodo 2000-2009, con el último aislamiento viral en 2005.
La presentación de focos de FPC, registrada entre 1990 y 2005 por entidad federativa afectada, indican que la mayor incidencia se presentó en la porcicultura del Estado de México, Veracruz, Jalisco, Guanajuato, Distrito Federal, Puebla, Hidalgo, Michoacán y Chiapas, donde la alta densidad poblacional y hacinamiento de cerdos, las fallas en la bioseguridad, los canales de comercialización y fallas en las coberturas de vacunación y de inmunización, propiciaron la endemicidad del virus en estas zonas (Gráfica 3).
ZONIFICACIÓN DE LA FPC EN MÉXICO
El proceso de regionalización también es conocido por la OIE como zonificación, y tanto éste como la compartimentación, son procedimientos que utilizan los países miembros de la OIE para definir en su territorio, las subpoblaciones de animales de estatus sanitario distinto a efectos de control de enfermedades o de comercio internacional. Mientras que la zonificación se aplica a una subpoblación de animales, definida esencialmente en función de criterios geográficos (utilizando las fronteras naturales, artificiales o legales), la compartimentación se aplica a una subpoblación de animales definida esencialmente por métodos de gestión y de explotación, relacionados con la bioseguridad. En la práctica, tanto los aspectos geográficos como una buena gestión y planes de bioseguridad, son de vital importancia para aplicar ambos conceptos, con la finalidad de controlar y erradicar enfermedades.
En México como medida estratégica, se utilizó la zonificación mediante el reconocimiento de zonas en control, erradicación y libres de la FPC, así como la compartimentación reconociendo granjas y piaras libres de la enfermedad. Un recurso particular del concepto de zonificación, es el establecimiento de una zona de contención, ya que en caso de brote limitado de una enfermedad en un país o una zona libre de ella, se puede establecer una zona de contención que agrupe todos los casos, con el fin de reducir al mínimo las repercusiones del brote en el país o en la zona.
La utilización de infraestructura mediante fronteras naturales y artificiales (puntos de control de la movilización), involucraron el empleo de los cordones cuarentenarios fitozoosanitarios oficiales y estatales, y por supuesto fue necesario implementar programas de muestreo estadístico representativo en la porcicultura tecnificada, de traspatio y rastros, así como contar con el apoyo de los laboratorios de diagnóstico tanto oficiales como autorizados, mediante el uso de pruebas diagnósticas validadas y autorizadas con alta sensibilidad y especificidad para detectar la infección por el virus de la FPC.
El proceso de regionalización o zonificación en México, inicia el 10 de enero de 1983, con el reconocimiento oficial de 58 municipios del norte del estado de Sonora, como libres del cólera porcino, mediante su publicación en el Diario Oficial de la Federación, el cual concluye el 30 de enero de 2009 con el reconocimiento del estado de Oaxaca, Chiapas y Tabasco. La zonificación inicia en el noroeste y posteriormente se amplía al norte y la Península de Yucatán para continuar con la Región Centro-Occidente y finalizar con la Región Centro-Sur, lo cual se aprecia en la siguiente cronología de zonificación por zonas y periodos (Mapas 1, 2, 3 y 4).
RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL DE LA OIE A LOS PAÍSES LIBRES DE FPC
Ante la erradicación mundial de la peste bovina, en mayo de 2013, se propuso dentro de la Sesión General de la OIE, incorporar a la FPC a la lista de enfermedades con reconocimiento internacional. En mayo de 2014, la Sesión General de la OIE, aprueba el reconocimiento oficial de la FPC, en sustitución de la peste bovina, dando lugar a los primeros 30 países reconocidos como libres por la OIE. Dentro del Continente Americano se reconocen a México, Estados Unidos de América, Canadá y Chile (Adicionalmente una zona de Brasil) (Cuadro 1).
VIGILANCIA E INVESTIGACIÓN EPIDEMIOLÓGICA
El diagnóstico oficial en México, fue paulatinamente evolucionando conforme a los avances tecnológicos. Durante la última década, las pruebas diagnósticas para la fase final de erradicación en México, se modificaron y fortalecieron, mediante pruebas serológicas y de biología molecular, quedando como base diagnóstica para las actividades de vigilancia epidemiológica activa y pasiva. El diagnóstico solo se realiza en laboratorios oficiales y el muestreo epidemiológico en granjas, predios de traspatio, rastros y Unidades para la Conservación, Manejo y Aprovechamiento Sustentable de la Vida Silvestre (UMA). Las muestras corresponden a suero sanguíneo, así como sangre completa y órganos, utilizando las pruebas secuenciales de ELISA, inmunoperoxidasa (IP) y seroneutralización (SN) para confirmar o descartar la presencia serológica de FPC, diarrea viral bovina y/o la enfermedad de las fronteras y simultáneamente, realizar pruebas de RT-PCR y en su caso el aislamiento viral con su secuenciación genética.
CASO CONFIRMADO DE FIEBRE PORCINA CLÁSICA
De acuerdo a la Guía Rápida para la Vigilancia e Investigación Epidemiológica de Fiebre Porcina Clásica, un caso confirmado de esta enfermedad, corresponde a un porcino con o sin signos clínicos y/o lesiones compatibles y/o evidencia epidemiológica, del cual se aísla el virus de la FPC y es confirmado por secuenciación genética en un laboratorio del SENASICA, conforme a los estándares internacionales.
En México, el último aislamiento del virus de la FPC, se realizó en noviembre del 2005, en un predio de traspatio en el municipio de Ecatepec, Edo. de México.
EVENTOS CRONOLÓGICOS DE LA ERRADICACIÓN
El proceso formal de erradicación de FPC en México, podemos definirlo dentro del periodo comprendido entre 1973 y 2009, durante el cual ocurrieron eventos sanitarios, epidemiológicos, económicos, comerciales, sociales y políticos, que marcaron el éxito de esta compleja actividad sanitaria y que se enumeran a continuación:
- La FPC es la enfermedad porcina con mayores consecuencias sanitarias y comerciales
a nivel mundial. - El último aislamiento del virus de la FPC, ocurrió en noviembre de 2005 en el Estado de México.
- Se logró erradicar la fiebre porcina clásica en enero del 2009 y el 14 de agosto del 2012, se publicó el reconocimiento de México como libre de esta enfermedad, después de más de 36 años de trabajo conjunto entre el Gobierno, productores e industria.
- Se deben fortalecer las actividades de vigilancia e investigación epidemiológica, que permitan mantener el estatus sanitario, así como lograr la apertura de nuevos mercados de mercancías porcinas.
Artículo publicado en Los Porcicultores y su Entorno Septiembre-Octubre 2018