Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria - INTA 5 de septiembre de 2011
El motivo de interactuar en un foro es “recibir información del campo de batalla” y responder lo que se conoce con certeza, averiguando por interconsulta las propias dudas o realizando ensayos para obtener mejor información.
El aceite agrícola como antievaporante, está constituido por el aceite en si (mineral o vegetal) más el emulsionante, para que pueda disolverse en agua. El emulsionante por su efecto reductor sobre la tensión superficial, achica la gota al momento de salir del aspersor; ahora bien, cuando el diámetro de gota se reduce a la mitad, el número de gotas se multiplica por 8. Esto quiere decir que el aceite incrementa la cobertura mientras reduce el peso de la gota. Luego, el emulsionante a través de su componente polar, se combina con el agua, y el no polar con el aceite, de manera tal que las pequeñas gotas quedan recubiertas de una capa de aceite en su viaje hasta las hojas del cultivo. Aquí debemos considerar la dosis, que para nosotros es fija y varía entre 1 y 2 lt/ha, para garantizar que su espesor sea el suficiente para restringir el paso de las gotas de agua de su interior, que por efecto de una baja humedad relativa ambiente y alta temperatura tienden a pasar de la fase líquida a gaseosa, proceso que denominamos evaporación. Las leyes de los cambios de estado nos enseñan que primero evapora el agua, mientras que los plaguicidas quedan disueltos en el aceite.
Nuestras investigaciones a nivel de campo nos permiten parametrizar las condiciones críticas de humedad y la necesidad del uso de antievaporante, tanto para pulverizaciones terrestres (gotas grande, 250 micrones) como aéreas (gota chica, 150 micrones). Si la humedad es igual o superior al 60%, la evaporación no es significativa en ningún caso; si la humedad relativa es inferior al 40%, recomendamos buscar otro momento más favorable, máxime en tratamientos con avión. Si el tratamiento es terrestre, el uso de aceite se releja en incrementos de control cuando se usa 1 lt/ha de aceite y una humedad relativa entre 40-50%; para tratamientos aéreos donde las gotas ofrecen una alta superficie específica (sup. /vol.), la dosis varía con la condiciones ambientales, 2 lt/ha para HR=40-50%, y 1 lt/ha para HR=50-60%.
Es importante reaccionar ante presiones comerciales que inducen a utilizar baja dosis de aceite como antievaporante, interpretando que el usuario está mas dispuesto a gastar menos, ya que un buen aceite tiene un costo de casi 2 u$s/lt. Por otra parte, en el plano técnico, las aspersiones producen un conjunto de tamaños de gota sin solución de continuidad, grandes y chicas; y sólo las pequeñas logran penetrar un follaje denso llegando abajo, lugar donde se encuentran los insectos e inician el desarrollo de hongos. Traducido esto en aplicación práctica, se observa que con uso de baja dosis de aceite, la cobertura de gotas sólo es satisfactoria sobre el follaje pero escasa o nula dentro de él. Las gotas pequeñas, protegidas por finas capas de aceite, terminan evaporándose.
Luego de alcanzar el “blanco” objeto del tratamiento el aceite actúa como un eficaz penetrante de la cutícula de la hoja, por su afinidad química con la matriz de cutina; mientras que el tensioactivo facilita la adherencia. Analizando a los aceites por su propiedad como penetrante (que traducido en términos prácticos significa mayor absorción de plaguicida en la “carrera” contra la desecación de una gota sobre la hoja), hay que hacer una distinción básica entre plaguicidas y aceites. Los herbicidas selectivos post emergentes (e.g. Galant LPU, H-1, Assure) requieren si o si al aceite para lograr buen control de malezas gramíneas, y por eso la formulación es LPU (listos para usar con aceite); los fungicidas en cambio (e.g. Opera de Basf) y la mayoría de los insecticidas, no responden fisiológicamente al uso de aceite. En la última opción de productos, el aceite sólo garantiza su llegada al blanco y absorción, por efecto antievaporante. Analizando ahora la situación desde el punto de vista de los tipos de aceite, los herbicidas responden al aceite mineral, y a los vegetales sólo cuando se trata de productos metilados. Los fungicidas e insecticidas bajo condiciones críticas de humedad relativa ambiente responden mejor a los aceites vegetales, por un mejor comportamiento de éstos en la protección de las gotas chicas (que son las que penetran, sobre todo en trabajos aéreos).
Para hablar de dosis, debemos incorporar la variante calidad. En Argentina los principales proveedores de aceite son Repsol YPF y AGD (Aceitera General Dehesa), para mineral y vegetal degomado respectivamente. La calidad del producto es variable, y los estándares de cada formulador permiten descartar lo no tan bueno, sobre todo con el aceite vegetal que puede contener restos de expeler y/o mucílagos, por un proceso de extrusado deficiente (vulgarmente conocido como “fondo de tanque”). Por otra parte es responsabilidad del formulador la elección del tipo y dosis del emulsionante. Ambas variables inciden en la calidad del producto final. En síntesis no todas las MARCAS COMERCIALES TIENEN LA MISMA CALIDAD. En términos prácticos, en general las marcas reconocidas son las de mayor precio, ya que el control de calidad tiene un valor agregado significativo. Ahora bien, por los motivos expuestos, performance y calidad, nosotros recomendamos para aplicación terrestre el aceite vegetal (salvo en los casos de pulverizaciones con graminicidas), y para tratamientos aéreos que requieran una dosis de 1 lt/ha, el vegetal; cuando el ambiente es más limitante, el mineral a 2 lt/ha. Como resulta totalmente anti ético hablar de marcas comerciales, evitamos la posibilidad de problemas con la rotura de la emulsión en tratamientos aéreos a 2 lt/ha de aceite vegetal.
Finalmente, nuestras últimas investigaciones con antievaporantes distintos a los aceites bajo condiciones críticas (HR=40-50%), y en baja dosis de uso (75-100 cc/ha), han dado resultados similares a la opción aceite. Existen productos comerciales que probamos en trigo (apuntado a hoja bandera) y soja (apuntando al piso del tercio medio del follaje) comparando número de gotas, patometrías secuenciales y respuesta de rendimiento de fungicidas con y sin antievaporantes.